domingo, 27 de junio de 2010

Volviendo en el micro


Venía en el micro de regreso a Buenos Aires el jueves tipo 9. Habíamos llegado a Rosario a las 15.30, habíamos doblado trípticos, estado en el panel, tomado una cerveza con las organizadoras y volado arriba de un taxi hasta la terminar para volver a casa. Día agotador.
Los nervios de tener que hablar sobre aborto, de tener que hablar sobre lo más concreto y radical que se está laburando respecto del aborto en este país, en frente de 60 personas es un tanto estresante, sobre todo si nunca hablaste en frente de un público, sentadita en un sillón gigante atrás de un escritorio gigante con una pantalla que pasa las diapositivas que armaste unos días antes.
Después de eso los nervios bajan, la tensión baja. El micro tenía asientos comodísimos, la calefacción al mango.
Me voy relajando, la cerveza se suma a este cóctel entontecedor. En la otra hilera de asientos, unas butacas para adelante, hay una señora con un nene de año y medio aproximadamente. El nene está parado en las rodillas de la madre, de cara a nuestro sector. Nos mira, nos saluda y se ríe. No sabe nada de la charla que dimos hoy en esa ciudad. No sabe que está saludando a una quasi-fundamentalista-del-aborto.
De repente pienso que en ese nene que se ríe y nos saluda, hay deseo. En ese nene hubo, hay deseo. Inmediatamente, tratando de salir del sopor, me corrijo: en ese nene, cabe la posibilidad de que haya deseo. De esa frase se desprende que: cabe la posibilidad de que algunxs niñxs nazcan producto del deseo. Cabe la posibilidad, sigo, de que no todos los embarazos del mundo sean producto de una relación o de una situación violenta (entendiendo la violencia como algo amplísimo, no sólo como una violación o un marido golpeador, entendiéndola como el mandato social de ser madre sí o sí), algunxs niñxs nacen porque alguien verdadramente quiso que eso suceda, a veces la gente planifica estas cosas concientemente, a algunas personas, lxs hijxs no les pasan: los buscan.
El nene saluda, se está aburriendo; sus dos saludandas se van quedando dormidas, víctimas de los asientos, el calor, la relajación y la cerveza. Las dos han estado hablando toda la mañana y toda la tarde sobre aborto. Una de ellas se pregunta si ese nene dentro de algunos años será capaz de comprender que el aborto es parte de la planificación familiar.
Finalmente la calefacción termina de neutralizar todo pensamiento, y me duermo.
Cuando llego a Buenos Aires, el nene duerme en brazos de la mamá y yo ya estoy lista escuchar sobre embarazos no deseados, vilonecia doméstica, de pareja y médica.

2 comentarios:

Catalina Fairstein dijo...

¡Me sumo al aborto talibán!

media veronica dijo...

yo te juro que dentro de poco nada de aborto legal: aborto obligatorio!!! paren de paaarriiiiirrrr