viernes, 16 de mayo de 2008

Feliz Cumple Juan

A mi Juancito Querido

Qué sería de esta Verónica partida al medio
Sin su Juancito complementario
O de las tardes de birra y faso
las guitarras, Gelman y Urondo

Es que la vida sin vos, Juancito
sería aburrida como un católico
pestilente como un burócrata abúlico y enquistado

Vos sabés, corazón
es difícil vivir en este mundo artero
y la Revolución se ve lejana
pero el camino es el mismo y es nuestro

Ay, mi queridísimo compañero de aventuras
cada vez me convenzo, cuando el vino recorre nuestras venas
y la madrugada nos sorprende en calles olvidadas
que así, sí, llega ese hasta que vivir valga la pena

Yo te digo, para que no olvides:
esta amistad es bella como nuestros negritos
como el puño en alto de América y sus gritos

Ah, querido mío
cómo te quiero, no se como decirlo
pero espero que estos momentos
nacidos bajo el yugo refractario
sean tantos que no quepan en el recuerdo

Mientras tanto, entonces, te digo
feliz cumpleaños
y te dejo un beso enorme
y un abrazo libertario.

sábado, 3 de mayo de 2008

Los amantes

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.


Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.


Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.


Julio Cortázar

martes, 29 de abril de 2008

Otoñándose


Por fin
las ganas y los hechos
dejan de ser líneas paralelas
para ser una misma

Caminar con las manos en los bolsillos
bufanda al cuello
cudrillé del frío
medias de lana

Con una mano dentro de otra mano
dentro de

los farolitos que a la noche
vuelven a la gente traslúcida
los vidrios empañados
niegan los espejos

Es que la sola idea
de meterme debajo de una frazada
y pasar así el invierno
cerrando los ojos para poder abrirlos y verte


Ni remotamente parecido a otros otoños
pero otoño al fin
con la alegría desatada de ver las hojas
que son del viento
volando y aplastarlas

Cuando un café es el todo
si hay una presencia
Qué mejor que el otoño para volverse todo lo que una niega ser
Total
cartas de amor escribió todo el mundo.

Y yo prefiero
tu ausencia sabiéndote
a mis anteriores indiferencias.
Como un planeta mareado al rededor de un sol en llamas...
(náusea)
lejos, pero la lejanía de la mirada vacía
de la incapacidad de llegar a algo que está
ahí, a un dedo de distancia
a una palabra equivocada de kilometraje

(náusea)
la incomprensión de la superposición de conciencias
que ahora se saben extranjeras
el desconocimiento total
absolutamente no graduado

(náusea)
pero yo no entiendo
si las palabras o lo no dicho
fue lo que condujo a estos puñales por la espalda
y se sabe que el silencio no puede ser ignorado

(náusea)
de los cambios que no se sabe de dónde salen
y que nadie buscó
y que nadie esperaba ver estar
y que sin embargo están

(náusea)
la misma náusea del miedo al miedo
ahora certeza
de tener un desconocido más en la lista
de dolores
de
(náuseas)

Esta vez con Loli

"Había chanchos en tu corazón sangrante cuando sonaba estruendósamente Beethoven en casa de Teodoro pero milagrosamente Arcoiris Resurgente terminó iluminando cada rincón mugroso de gallinas disfónicas cuadripléjicas discapancheras doradas cantando sinfonías trifulqueras inmorales que llegaban a incontables maremotos destructores irreverenciales hasta infinitos abismos."


Mascando sueños insípidos de tabaco estupefaciente,
en el río las cosas son siempre efímeras.
En una fingida guerra de besos que muerden,
si no hubiese más colores que los de un orgasmo
y se superpusieran las neurosis subyacentes de facetas adyacentes de mis múltiples personalidades,
un segundo sería un eterno devenir de presiones abismales.
Su libertad arcoiris es producto de cadenas invisibles,
ataúdes llenos de hormigas, vómitos del tiempo y
todas las predicciones zodiacales ignorantes de lo que es vivir al límite.
Discapanch, refugio de los deseos más deleznables;
me revienta que me zarandees los ojos como polleras de flamenco
pero es por la inmoralidad asquerosa de las pústulas de tu piel.